Preguntas Frecuentes

¿Qué es Million Dollar Vegan?

Million Dollar Vegan es una campaña sin fines de lucro que busca presentar los beneficios de una alimentación a base de plantas para la salud, el medio ambiente, la sustentabilidad y los animales. Con el apoyo de veteranos, doctores y personas de renombre, alentamos a los líderes mundiales que lideren con el ejemplo y muestren cómo alimentarse con una deliciosa alimentación a base de plantas puede proteger la salud así como también beneficiar al planeta y a los animales.

¿Cómo puedo apoyar a Million Dollar Vegan?

Puedes animar a las personas que amas a que intenten comer más alimentos a base de plantas registrándose en nuestra página web y descargando la Guía de Iniciación al Veganismo gratuita. Luego, recibirán la mejor y más práctica información sobre cómo cambiar a una alimentación deliciosa y nutritiva.

También puedes seguirnos en nuestras redes sociales y compartir nuestras publicaciones para que muchas más personas sepan cómo podemos proteger a nuestro planeta, a los animales y a nosotros mismos a través de una alimentación a base de plantas.

¿De dónde viene el coronavirus? ¿De los animales?

Se cree que el origen del coronavirus es un mercado en Wuhan, China, el cual vende animales muertos y vivos, incluidos peces y aves, y en donde los cuerpos de los animales son descuartizados en el momento. Dichos mercados aumentan el riesgo de que los virus salten de animales a humanos debido a que los estándares de higiene son deficientes y, por lo general, los espacios se encuentran abarrotados de animales.

La especie originaria del último brote aún no se ha identificado, pero se cree que el huésped inicial son los murciélagos. Estos mamíferos salvajes pueden generar virus cuando están estresados, lo que sucede más cuando son cazados o se destruye su hábitat.1 Los murciélagos no se comercializaron en el mercado de Wuhan pero pueden haber infectado a pollos vivos o a otros animales que se venden allí.2

El coronavirus proviene de los pangolines. ¿Qué tienen que ver los animales salvajes con la ganadería?

Todavía no se sabe qué especies de animales se infectaron en el mercado. Sin embargo, Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance, una organización que trabaja en enfermedades de contagio de animales a humanos, dijo que la recopilación de evidencia sobre pangolines hace “dudoso que esta especie haya jugado un papel en el brote”.1

Además, el Dr. Daszak declaró que el sur de China “tiene una gran cantidad de granjas mixtas de animales salvajes que albergan pollos, patos, civetas, puercoespines, cerdos y ratas de bambú, los cuales se encuentran en condiciones que podrían conducir a la propagación viral“.2

Lo que está claro es que los principales riesgos zoonóticos para las personas (es decir, el riesgo de contraer infecciones de animales) radican en la ganadería y el consumo de animales. Las granjas industriales, de donde proviene la mayor cantidad de carne y huevos, están sucias y superpobladas, como el mercado de Wuhan. No es de extrañar, entonces, que los virus previos que han matado a personas se hayan originado o propagado en granjas industriales.

El Dr. Michael Greger, ex director de salud pública y ganadería de la Humane Society de los Estados Unidos, dijo que las granjas avícolas comerciales “están diseñadas como una incubadora de enfermedades” debido a las oscuras, húmedas y abarrotadas condiciones.3

Tanto comer animales salvajes como criar animales domésticos nos ha dejado una larga historia de enfermedades y muertes. La pandemia de gripe en 1918 mató entre 50 a 100 millones de personas y se originó en las aves.4 Recientemente, el virus SARS, el cual se cree que se originó en un mercado de animales vivos,5 se propagó a más de 8 mil personas en todo el mundo y costó a la economía global un estimado de 40 mil millones de dólares.6

Luego llegó la “gripe porcina” H1N1, que se cree se originó en los cerdos, e infectó alrededor de unos 60,8 millones de personas.7

Esta gripe fue seguida del MERS, otro coronavirus mortal, que surgió directamente de un sector industrializado de camellos en Medio Oriente.8

Y en 2013, la “gripe aviar” H7N9 surgió de granjas avícolas, enfermando a más de 1.500 personas y matando a aproximadamente el 40 por ciento de ellas.9

Esto no termina aquí. Los científicos coinciden en que alrededor del 75 por ciento de las enfermedades infecciosas emergentes son de origen animal.10

Durante mucho tiempo, tanto las granjas industriales como el consumo de animales han sido perjudiciales para las personas.

¿Qué otras pandemias provienen de animales?

Llevamos siglos de explotación animal para poder obtener carne, leche, huevos y pieles, lo que significa que también hay una larga historia de enfermedades graves y muertes masivas de seres humanos. Se cree que la tuberculosis proviene de la domesticación de cabras; la tos ferina de la domesticación de cerdos; el tifus de la domesticación de gallinas; la lepra del búfalo de agua; y los resfriados comunes de vacas o caballos.1

La pandemia de gripe en 1918 mató entre 50 y 100 millones de personas y se originó en las aves.2 Recientemente, el virus SARS, el cual se cree que se originó en un mercado de animales vivos, se propagó a más de 8 mil personas en todo el mundo y costó a la economía global un estimado de 40 mil millones de dólares.3

Luego llegó la “gripe porcina” H1N1, que se cree se originó en los cerdos, e infectó alrededor de unos 60,8 millones de personas.4

Esta gripe fue seguida del MERS, otro coronavirus mortal, que surgió directamente de un sector industrializado de camellos en Medio Oriente.5

Y en 2013, la “gripe aviar” H7N9 surgió de granjas avícolas, enfermando a más de 1.500 personas y matando a aproximadamente el 40 por ciento de ellas.6

Alrededor del 75 por ciento de las enfermedades infecciosas emergentes son de origen animal.7

El Dr. Michael Greger, autor de Bird Flu: A Virus of Our Own Hatching, dijo: “A menos que cambiemos radicalmente la manera en la cual pollos y cerdos son criados para comida, será solo cuestión de tiempo antes de que surja una pandemia catastrófica.8

¿Están culpando a quienes comen carne por el coronavirus?

No estamos culpando a la gente. Estamos arrojando luz sobre las prácticas que perjudican a la humanidad con la esperanza de que podamos cambiar nuestras formas de actuar para que nunca más tengamos que volver a enfrentarnos a una pandemia prevenible.

Ahora que todos sabemos la devastación que la cría, el comercio y el consumo de animales pueden provocar, ¿no es hora de reconsiderar nuestras propias acciones?

La Dra. Liz Specht, Directora de Ciencia y Tecnología en The Good Food Institute, dice:
“Tanto los animales salvajes como los de granja enjaulados crean el caldo de cultivo perfecto para las enfermedades zoonóticas. Es hora de admitir que, como civilización, hemos superado la noción anticuada de utilizar animales para producir carne. La caza y la cría de animales cumplieron su propósito durante milenios de crecimiento de la población humana. Pero en 2020, debemos ser honestos con nosotros mismos. No podemos continuar haciendo esto. El sistema actual está roto. Es ineficiente, inseguro, insostenible y extremadamente peligroso”.1

A pesar de que el coronavirus esté ahora al frente de nuestras preocupaciones, y de que busquemos maneras de asegurar que estos virus no vuelvan a surgir, deberíamos recordar los otros beneficios de alimentarse a base de plantas. Por ejemplo, menor riesgo de contraer muchas enfermedades transmitidas por los alimentos, como E. coli, salmonela y campylobacter, las cuales abundan en granjas, infectan la carne y matan a personas. Además, quienes eligen una dieta basada en plantas tienen menos probabilidades de sufrir menos ataques cardíacos, derrames cerebrales, obesidad y diabetes tipo 2.

Si la cría de animales puede causar pandemias, ¿por qué el gobierno no la ha prohibido?

Esa es una buena pregunta. Los gobiernos saben que el tabaco causa cáncer y mata a 8 millones de personas al año.1 Sin embargo, los cigarrillos continúan siendo legales. En Estados Unidos, 88 mil personas mueren cada año por enfermedades relacionadas con el consumo de alcohol.2 A pesar de esto, el alcohol sigue siendo legal.

Solo porque algo sea legal no significa que sea bueno para ti, para la sociedad, para el planeta o para la humanidad.

Este es un problema de China. Seguramente sea este país el que necesita mejorar las prácticas de bienestar animal.

Este coronavirus comenzó en China, pero otras pandemias han comenzado en otros lugares, y la siguiente podría surgir en cualquier país del mundo. Además, estos virus se propagan rápidamente alrededor del planeta, lo que hace que sea un problema de todos.

La gripe aviar, la gripe porcina y otras enfermedades infecciosas pueden aparecer, proliferar y saltar la barrera de la especie en donde se den las condiciones necesarias. El brote catastrófico de gripe de 1918 pudo haberse asentado en la población humana en las trincheras de la Primera Guerra Mundial en Francia, donde los hombres vivían entre la suciedad y el hacinamiento, junto a cerdos vivos y mercados de gansos, patos y pollos vivos.1

El hecho de que esta pandemia comenzara en China y no cerca de nosotros debería ser poco tranquilizador. Según los expertos, uno de los mayores factores de riesgo epidemiológico es nuestro sistema actual de ganadería. Las granjas industriales en donde la gran mayoría de los animales criados son para consumo son particularmente peligrosas.

No siempre es fácil determinar exactamente dónde comienza un virus, pero sí sabemos que sin la cría, el comercio, la matanza y el consumo de animales, todos estaríamos más seguros ante estas pandemias.

Las pandemias globales son hechos extremadamente inusuales. Los accidentes automovilísticos matan a más personas. ¿No están exagerando?

Las pandemias globales no necesitan ser eventos regulares para destruir vidas, familias y comunidades. Solo se necesita un patógeno que sea mortal y altamente infeccioso para que millones de personas pierdan la vida.

En 1918, una pandemia de gripe infectó a 500 millones de personas y mató entre 50 y 100 millones. Se originó en las aves.1

En 2003, el virus SARS, el cual se cree que se originó en un mercado de animales vivos, se propagó a más de 8 mil personas en todo el mundo y costó a la economía global un estimado de 40 mil millones de dólares.2

En 2009, la “gripe porcina” H1N1, que se cree se originó en los cerdos, infectó a alrededor de unas 60,8 millones de personas.3

MERS, otro coronavirus mortal, surgió directamente de un sector industrializado de camellos en Medio Oriente.4

Y en 2013, la “gripe aviar” H7N9 surgió de granjas avícolas, enfermando a más de 1.500 personas y matando a aproximadamente el 40 por ciento de ellas.5

De los cuatro patógenos emergentes que afectan a los humanos, tres se originan en los animales.6 Ahora, a raíz del brote de coronavirus (COVID-19), el mundo se enfrenta a la crisis de salud pública más grave en varias generaciones. Como resultado, miles de personas pierden la vida a diario.

Todavía desconocemos la gravedad que alcanzará la pandemia actual, pero era evitable, y debemos actuar ahora para prevenir la próxima pandemia que surgirá de la cría, el comercio y el consumo de animales.

Si las enfermedades provienen de los animales, ¿es seguro estar en contacto con ellos?

Es seguro estar cerca de nuestros animales de compañía, aunque existen riesgos asociados con las especies “exóticas” y salvajes, particularmente los reptiles. Estos animales no son aptos para tener como “mascotas”, aunque los que se encuentran actualmente en los hogares deben ser atendidos adecuadamente. Abandonar a cualquier “mascota” durante esta crisis es cruel e innecesario.

Si estamos cerca de animales de granja, es aconsejable usar ropa protectora que luego debe lavarse. Debemos evitar tocar a los animales mientras sea posible y lavarnos las manos cuidadosamente después de cualquier interacción. Quienes trabajan en granjas, en mercados de animales y mataderos, o están involucrados en el transporte de animales, se encuentran en mayor riesgo.

Los animales no son el enemigo. El problema son las condiciones en las que los mantenemos y la forma en que los explotamos, capturamos, matamos y comemos.

¿Qué es la resistencia antibiótica?

Los antibióticos son medicamentos que previenen y tratan las infecciones bacterianas. Debido a que los animales de granja se mantienen en condiciones de hacinamiento y sobrepoblación donde las enfermedades abundan, se les dan muchos antibióticos solo para mantenerlos vivos hasta que alcancen el peso de matanza, lo que para los pollos puede ser un período de 57 días.

El uso de antibióticos se ha convertido en una práctica estándar en granjas industriales, conocida como CAFOs (operaciones concentradas de alimentación de animales). A partir del 2016, alrededor del 69 por ciento de todos los antibióticos médicamente importantes en los Estados Unidos se venden como suministro para animales de granja.1

En 2017, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) prohibió el uso de antibióticos en animales de granja sin la receta de un veterinario y prohibió la administración de medicamentos utilizados para engordar a los animales, lo que durante años había sido una práctica común en granjas industriales.2 Pero, casi dos años después, las pruebas en miles de muestras de carne mostraron que todavía se usaban antibióticos potentes clasificados como “críticamente importantes” para la salud humana.3

Esto es peligroso para toda la humanidad, no solo para quienes consumen productos de origen animal. Cuando hacemos un mal uso de los antibióticos, las bacterias se adaptan y los medicamentos ya no las pueden matar, lo que significa que surgen nuevas infecciones que no se pueden tratar.

Como directora general de la Organización Mundial de la Salud, la Dra. Margaret Chan dijo en 2016: “Esta es una crisis, y es global. Los patógenos resistentes viajan muy bien internacionalmente en personas, animales y alimentos. También se pueden transmitir directamente de una persona a otra. Con pocos productos de reemplazo en investigación y desarrollo, el mundo se encamina hacia una era post-antibiótica en la que las infecciones comunes volverán a matar“.4

¿Tiene algo que ver el coronavirus con la resistencia antibiótica?

El COVID-19 es un virus, no una bacteria, por lo que no se ve afectado por nuestro uso excesivo de antibióticos. Sin embargo, lo que conecta estas dos amenazas globales es la explotación dañina de animales cuando los criamos, comercializamos y comemos. Las enfermedades bacterianas, como las enfermedades virales, pueden propagarse rápidamente por todo el mundo y pueden matar. Sin antibióticos efectivos, incluso las infecciones simples nos matarán.

Esta no es una preocupación a futuro: ya está sucediendo. Cada año en los EE.UU., al menos 2.8 millones de personas se infectan con bacterias u hongos resistentes a los antibióticos, y como consecuencia, mueren más de 35 mil personas.1

Hoy en día estamos comprensiblemente concentrados en los virus, pero fácilmente podría haber sido una bacteria resistente a los medicamentos la que se diseminara por todo el mundo. A menos que dejemos de suministrar antibióticos a los animales de granja y los preservemos para su uso en personas, este escenario es cada vez más probable. Para protegernos, debemos dejar de criar animales, y dado que la gran mayoría de los animales de granja son criados intensivamente, incluido más del 99 por ciento de los pollos, esto significa que debemos dejar de consumirlos.

¿Qué relación hay entre la cría de animales y la resistencia antibiótica?

El uso de antibióticos se ha convertido en una práctica estándar en granjas industriales, conocida como CAFOs (operaciones concentradas de alimentación de animales). A partir del 2016, alrededor del 69 por ciento de todos los antibióticos médicamente importantes en los Estados Unidos se venden como suministro para animales de granja.1

En 2017, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) prohibió el uso de antibióticos en animales de granja sin la receta de un veterinario y prohibió la administración de medicamentos utilizados para engordar a los animales, lo que durante años había sido una práctica común en granjas industriales.2 Pero, casi dos años después, las pruebas en miles de muestras de carne mostraron que todavía se usaban antibióticos potentes clasificados como “críticamente importantes” para la salud humana.3

Esto es peligroso para toda la humanidad, no solo para quienes consumen productos de origen animal. Cuando hacemos un mal uso de los antibióticos, las bacterias se adaptan y los medicamentos ya no las pueden matar, lo que significa que surgen nuevas infecciones que no se pueden tratar.

Como directora general de la Organización Mundial de la Salud, la Dra. Margaret Chan dijo en 2016: “Esta es una crisis, y es global. Los patógenos resistentes viajan muy bien internacionalmente en personas, animales y alimentos. También se pueden transmitir directamente de una persona a otra. Con pocos productos de reemplazo en investigación y desarrollo, el mundo se encamina hacia una era post-antibiótica en la que las infecciones comunes volverán a matar“.4

¿Por qué hablan de antibióticos durante una pandemia viral?

La resistencia antibiótica y las pandemias virales globales tienen mucho en común. Surgen y se agravan porque criamos, explotamos, atrapamos, matamos y comemos animales.

Las CAFO (operaciones concentradas de alimentación animal), de las cuales proviene la mayor parte de la carne, la leche y los huevos que se consumen, son como fábricas de enfermedades. Cuando explotamos y maltratamos a los animales de esta manera, también nos ponemos en riesgo a nosotros mismos.

Tanto las enfermedades bacterianas como los virus pueden propagarse rápidamente por todo el mundo y pueden quitarle la vida a una gran cantidad de personas. Todavía no sabemos la gravedad que alcanzará la pandemia actual, pero al menos 2.8 millones de personas ya se infectan con bacterias u hongos resistentes a los antibióticos en Estados Unidos cada año, y como consecuencia, mueren más de 35 mil personas.1

Hemos sabido por un largo período de tiempo que las enfermedades que provienen de animales pueden adaptarse entre especies e infectar a las personas. Se cree que la tuberculosis proviene de la domesticación de cabras; la tos ferina de la domesticación de cerdos; el tifus de la domesticación de gallinas; la lepra del búfalo de agua; y los resfriados comunes de vacas o caballos.2

Luego llegaron la pandemia de gripe de 1918, que se originó en las aves;3 el SARS, en un mercado de animales vivos;4 la gripe porcina;5 el MERS, de la explotación de camellos para trabajo, comida y leche;6 y la gripe aviar.7

Tres de cada cuatro enfermedades infecciosas provienen de animales, tanto bacterianas como virales.8 Debemos aprender la lección para prevenir que estas pandemias ocurran de nuevo.

Si cambio mi alimentación, ¿estaré a salvo del coronavirus?

El coronavirus no puede ser contraído a través de los alimentos, a menos que alguien que tenga el virus haya tosido o estornudado encima y los haya contaminado.

Pero la alimentación juega un papel importante en la lucha contra el virus en caso de que seas infectado. Dado que la mayoría de las muertes se dan en aquellos casos donde las condiciones de salud preexistentes son precarias,1 alimentarse saludablemente nos puede dar mayores probabilidades de combatir la enfermedad.

Existen múltiples razones por las cuales comer a base de plantas es la mejor opción. Este coronavirus es solo uno de los muchos patógenos asociados al consumo de animales. En los Estados Unidos, el campylobacter afecta a 1.5 millones de personas2 y causa 200 muertes;3 la salmonela causa 35 millones de infecciones, 26.500 hospitalizaciones y 420 muertes cada año;4 y el E. coli causa 265 mil enfermedades y alrededor de 100 muertes.5 Todas estas, a menudo, contaminan los productos animales.

Si agregamos enfermedades y muertes por obesidad, enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer, que también están asociados al consumo de productos de origen animal, comenzamos a ver el impacto total de nuestras elecciones alimenticias.

Por nuestra propia salud, y por la salud de todas las comunidades y países, haríamos bien en dejar de consumir productos de origen animal.

¿Puedo continuar comiendo animales cuando pase la pandemia?

A pesar del inmenso riesgo causado por la ganadería y el consumo de animales, es poco probable que se introduzca una ley que ponga fin a estas prácticas, por lo que todos serán libres de elegir lo que comen. Sin embargo, quienes deseen proteger su propia salud y limitar las posibilidades de otra pandemia mundial, deberían elegir alimentos de origen vegetal en lugar de productos de origen animal.

Debemos recordar que este coronavirus no es un caso aislado y que hemos tenido conocimiento sobre las enfermedades zoonóticas (aquellas que pasan de animales a personas) durante mucho tiempo. Se cree que la tuberculosis proviene de la domesticación de cabras; la tos ferina de la domesticación de cerdos; el tifus de la domesticación de gallinas; la lepra del búfalo de agua; y los resfriados comunes de vacas o caballos.1

Más recientemente, la gripe aviar, la gripe porcina, la enfermedad de la “vaca loca”, el SARS y el MERS se originaron en la agricultura y el consumo de animales. Juntas, estas enfermedades han matado a miles de millones de personas.

Cada uno de nosotros es libre de elegir con qué nos alimentamos pero, ¿no tendría sentido si eligiéramos aquello que mantiene a nuestras comunidades y a nosotros mismos saludables?

Michael Greger MD, Bird Flu: A Virus of Our Own Hatching, Lantern Books,US; 1 edition (6 Dec. 2006)

¿Puede el virus transmitirse a través de los alimentos?

El coronavirus se propaga a través de la transmisión de gotitas. Cuando alguien tose o estornuda, las gotas de saliva y moco pueden llegar a la boca, la nariz o los ojos de otras personas e infectarlos. Si alguien tose o estornuda cerca de la comida que come, o la maneja con las manos infectadas, es posible que se produzca la transmisión, aunque el virus en sí no estará en la comida que come.

El consejo de Harvard Health sobre cómo podemos mejorar nuestro sistema inmunológico para que tengamos mejor oportunidad de vencer una infección incluye:

  • No fumar
  • Alimentarse con frutas y verduras
  • Hacer ejercicio regularmente
  • Mantener un peso saludable1

Los inmunólogos de los Departamentos de Medicina Genómica e Inmunología de la Universidad Médica de Varsovia han declarado que una forma de no debilitar nuestro sistema inmunológico durante esta pandemia es cambiar a una alimentación basada en plantas.2

Los alimentos veganos, ¿pueden mejorar mi sistema inmunológico?

El Comité de Médicos para la Medicina Responsable afirma que el sistema inmunológico depende de los glóbulos blancos que producen anticuerpos para combatir bacterias, virus y otros invasores. Se ha demostrado que los vegetarianos tienen glóbulos blancos más efectivos en comparación a los no vegetarianos, debido a una alta ingesta de vitaminas y una baja ingesta de grasas.1

Un estudio se propuso determinar el efecto del consumo de vegetales de colores brillantes en el sistema inmune. Durante las primeras dos semanas, los sujetos prácticamente no comieron frutas ni verduras. Luego, bebieron una taza y media de jugo de tomate todos los días durante dos semanas, seguidas de dos semanas de jugo de zanahoria, y luego dos semanas de espinaca en polvo. En solo dos semanas de una dieta deficiente en frutas y verduras, la función inmune se desplomó. Sin embargo, solo una taza y media de jugo de tomate al día resultó en que los sujetos recuperaran la salud.2

El Dr. Michael Greger, autor de Bird Flu: A Virus of our Own Hatching, escribe: “Quienes se alimentan con más frutas y verduras parecen tener un menor riesgo de contraer una infección en el tracto respiratorio superior como el resfriado común”.3

Los investigadores también han analizado infecciones respiratorias más graves como la gripe. Al estudiar la relación entre varios factores de riesgo y las hospitalizaciones relacionadas a la gripe en los Estados Unidos, descubrieron que un aumento del 5 por ciento en la prevalencia de obesidad se asociaba a un aumento del 6 por ciento en la tasa de hospitalización. La inactividad física tuvo peores resultados, lo que resultó en un aumento del 7 por ciento en las hospitalizaciones. Sin embargo, el bajo consumo de frutas y verduras tuvo el mayor impacto, aumentando las tasas de hospitalización relacionadas a la gripe en un 8 por ciento.4

Harvard Health apoya estos análisis y establece que para ayudar a nuestro sistema inmunológico debemos comer una dieta rica en frutas y verduras y mantener un peso saludable.5 A pesar de esto, el estadounidense promedio todavía no está alimentándose de suficientes frutas y verduras.6 Elegir comidas de origen vegetal en lugar de comidas de origen animal aumentará nuestra ingesta de vitaminas y minerales esenciales y nos ayudará a mantenernos saludables. Además, ayudará a controlar el peso, lo cual es importante porque la obesidad se ha relacionado a un mayor riesgo de gripe y otras infecciones como la neumonía.7

Las dietas basadas en plantas son efectivas para perder peso porque son ricas en fibra, lo que ayuda a que te sientas saciado sin agregar calorías adicionales. La fibra también puede reducir el IMC (Índice de Masa Corporal), que está relacionado a una mejor inmunidad.8

¿Por qué no está bien comer carne de granjas locales y ecológicas?

Los animales en cualquier tipo de granja pueden desarrollar y transmitir enfermedades a las personas, dado que todas ellas son incubadoras de enfermedades.

Los animales criados al aire libre son más propensos a contraer patógenos de aves salvajes acuáticas, como patos, cisnes y gansos, las cuales podrían no experimentar ni mostrar ningún síntoma.1 Cuando estos virus son contraídos por las aves criadas para consumo humano, incluso la cría free-range, la enfermedad realmente puede arraigarse.

Los granjeros free-range deben cumplir con una rutina de bioseguridad estricta a diario para minimizar el riesgo. Sin embargo, la enfermedad no puede ser eliminada. La forma más efectiva de acabar con el riesgo de que la enfermedad pase de los animales a las personas es dejar de criarlos y comerlos completamente.

¿Por qué debería preocuparme si he comido carne toda mi vida y no tengo gripe ni coronavirus?

¡Es estupendo que estés en forma y saludable! Te deseamos que continúes así por mucho tiempo. Sin embargo, cada criadero de animales tiene el potencial de incubar enfermedades, y muchas personas portan coronavirus sin experimentar ningún síntoma. Al igual que tú, se sienten muy bien pero, sin saberlo, realizan sus actividades diarias infectando a otros que pueden no ser tan resistentes a la enfermedad.

Deberíamos preocuparnos por los demás tanto como por nosotros mismos. Deberíamos reflexionar sobre los ancianos y las personas con problemas de salud o sistemas inmunes debilitados. Cuando compramos productos de origen animal, estamos apoyando a una industria que reiteradamente ha creado enfermedades que matan a las personas, desde el coronavirus hasta la gripe aviar, la gripe porcina y la enfermedad de “la vaca loca”.

Al elegir alimentos a base de plantas, podemos mejorar nuestra propia salud, al tiempo que reducimos el riesgo de que personas más vulnerables que nosotros mueran de una enfermedad zoonótica.

Incluso si yo me hago vegano, China no lo hará, y es allí donde se originan estos virus. ¿Qué sentido tiene?

En realidad, Estados Unidos es el mayor consumidor de carne per cápita, ya que los ciudadanos comen alrededor de 100 kg por año. El consumo en China es menos de la mitad.1 Sin embargo, debido a que China es el país más poblado del mundo, la cantidad total de carne consumida es obviamente mucho mayor.

En 2016, la asociación estatal de nutrición de China recomendó reducir a la mitad el consumo de carne para proteger la salud de la nación.2 Cada vez más, los expertos creen que el consumo de carne ha alcanzado su punto máximo en China.3

Es cierto que la COVID-19 surgió en China, pero otras enfermedades se han instalado y extendido desde criaderos de animales en todo el mundo. El virus de hoy puede haberse originado en Asia, pero la epidemia de mañana podría comenzar más cerca de nosotros, y el sistema actual de ganadería es uno de los mayores factores de riesgo epidemiológico.

Podríamos no hacer nada para ayudar a reducir el riesgo de enfermedades zoonóticas y ver qué sucede pero, ¿no sería mejor si todos hiciéramos algo?

¿Qué productos/medicamentos/vacunas puedo usar si soy vegano?

Lamentablemente, todos los medicamentos han sido testeados en animales. Es un requisito legal, a pesar de que actualmente existen maneras más efectivas, más económicas y más rápidas de realizar las pruebas.

Además, algunos medicamentos vienen encapsulados en gelatina o contienen lactosa.

Aunque no hay nada que podamos hacer sobre las pruebas de los medicamentos, podría ser posible obtener la medicación necesaria en una fórmula vegana, y vale la pena consultar con tu médico o médica de cabecera para averiguarlo.

El punto es: si necesitas un medicamento, por favor, tómalo.

¿No deberíamos enfocarnos en las vacunas en vez de en el veganismo?

Una vacuna nos ayudará a detener la transmisión masiva de la COVID-19. Terminar con el consumo de productos de origen animal aseguraría que ninguna pandemia vuelva a suceder. Debemos enfocarnos en ambas cosas.

No son una organización médica y es irresponsable que den consejos durante una crisis de salud pública.

No somos médicos y no aconsejamos sobre el cuidado de la salud. Por favor, consulta con tus médicos en caso de tener preocupaciones sobre tu propia salud y bienestar.

Sin embargo, la relación entre la explotación animal y las pandemias globales está bien documentada pero poco difundida. Esperamos poder compartir esta vital información proveniente de médicos, investigadores y otros expertos, y alentar a las personas a tomar acciones que podrán prevenir que otra enfermedad como esta se propague alrededor del mundo.

¿Por qué no se preocupan más por las personas que mueren en vez de por los animales que ni siquiera se ven afectados?

Nuestros corazones están con las personas que pierden sus vidas a causa de la COVID-19 y con quienes pierden a sus seres queridos. Es devastador y todos nos vemos afectados por la situación actual global.

No queremos que esto vuelva a suceder nunca más, pero no hay manera de evitarlo a menos que todos realicemos cambios importantes en nuestra forma de alimentarnos y de producir los alimentos.

La historia está plagada de casos similares de virus y otros patógenos que provienen de la cría y consumo de animales. Se cree que la tuberculosis proviene de la domesticación de cabras; la tos ferina de la domesticación de cerdos; el tifus de la domesticación de gallinas; la lepra del búfalo de agua; y los resfriados comunes de vacas o caballos.1 Más recientemente, ha habido enfermedades como la gripe aviar, la gripe porcina, SARS, MERS, y otras transmitidas a través de los alimentos, como la enfermedad de “la vaca loca”, campylobacter, E. coli y salmonela. Juntas, estas enfermedades han acabado con la vida de millones de personas.

No nos condenemos a seguir cometiendo los mismos errores una y otra vez. Podemos aprender, podemos cambiar, y podemos protegernos, así como también a las personas que amamos.

1 Michael Greger MD, Bird Flu: A Virus of Our Own Hatching, Lantern Books,US; 1 edition (6 Dec. 2006)

Promover el veganismo durante una pandemia es desconsiderado con quienes están siendo afectados. Deberíamos enfocarnos al 100% en aumentar la capacidad de las Unidades de Cuidados Intensivos y fomentar el distanciamiento social en vez de distraernos con la agenda vegana.

Quienes no trabajamos en los servicios de primera necesidad podemos ayudar a detener la propagación de la COVID-19 practicando el distanciamiento social, lavándonos las manos regularmente, aislándonos lo más posible y apoyando a nuestras comunidades lo mejor que podamos.

Mientras hacemos eso, podemos educarnos y hacernos algunas preguntas difíciles: ¿Cómo ocurrió esto? ¿Por qué ocurrió esto? ¿Cómo hacemos para prevenir que suceda otra vez?

Parece que todavía no hemos aprendido las lecciones de la historia. Ha habido incontables advertencias y casos similares que indican que la cría, la explotación y el consumo de animales son extremadamente peligrosos.

Se cree que la tuberculosis proviene de la domesticación de cabras; la tos ferina de la domesticación de cerdos; el tifus de la domesticación de gallinas; la lepra del búfalo de agua; y los resfriados comunes de vacas o caballos.1 Más recientemente, ha habido enfermedades como la gripe aviar, la gripe porcina, SARS, MERS, y otras transmitidas a través de los alimentos, como la enfermedad de “la vaca loca”, campylobacter, E. coli y salmonela. Juntas, estas enfermedades han acabado con la vida de millones de personas.

No queremos ser desconsiderados. Solamente deseamos educar a las personas y empoderarlas para que realicen cambios que podrían beneficiar a la humanidad así como a su propia salud y a la de sus familias.

70 Michael Greger MD, Bird Flu: A Virus of Our Own Hatching, Lantern Books,US; 1 edition (6 Dec. 2006)

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