¿Por qué no vives y dejas vivir?

¡Esto es precisamente lo que los veganos pretenden hacer!

Queremos vivir vidas largas y saludables, y asegurarnos de que las personas que amamos puedan hacer lo mismo. De hecho, muchas personas han llegado al veganismo mediante la investigación de formas en las que pueden mejorar su propia salud o la de un ser querido. Ellos, como nosotros, quieren vivir y dejar vivir.

Esto también va más allá de nuestra propia familia y círculos sociales. Hoy, unos 820 millones de personas no tienen suficientes alimentos, y la desnutrición contribuye al 45 por ciento de las muertes en niños menores de cinco años. ¿Por qué esto es relevante? Porque la comida que comemos afecta a las personas más pobres del mundo.

Cuanta más carne comemos, menos comida hay para alimentar a otras personas. Esto se debe a que los animales de granja no son convertidores eficientes de alimento en carne y recuperamos menos calorías de la carne, la leche y los huevos de las que les damos de comer. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación lo expresa de esta manera: “Cuando el ganado se cría en sistemas intensivos, se convierten los carbohidratos y las proteínas que de otro modo podrían ser consumidos directamente por los humanos y se utilizan para producir una menor cantidad de energía y proteínas”.

En total, un tercio de la cosecha mundial de cereales y el 70 por ciento de la cosecha mundial de soya es utilizado para alimentar a animales de granja. Si estos cultivos se pusieran a disposición de las personas, hoy podríamos erradicar el hambre en el mundo. Podríamos vivir y dejar vivir.

También consideramos a las personas cuyas vidas se han visto afectadas y su salud se ha visto comprometida, por las granjas intensivas llamadas CAFO (Operaciones Concentradas de Alimentación de Animales). Personas como Elsie Herring, bisnieta de un esclavo liberado, sufren condiciones de salud debilitantes y dolorosas debido a las prácticas de cría de animales. Para Elsie y su familia, la enfermedad respiratoria es común debido a los desechos de los animales rociados por toda la tierra. Con demasiada frecuencia, estas granjas enormes y tóxicas se construyen en comunidades pobres de color, en donde los residentes tienen poca influencia política para protestar. También pensamos en ellos y en su derecho a vivir sin ser perjudicados, así como en los trabajadores agrícolas que mueren al inhalar los humos tóxicos de los desechos.

Debido a que la agricultura animal necesita mucha tierra y a que la demanda de carne sigue aumentando, se están destruyendo más y más hábitats antiguos para dar paso al pastoreo,
o para cultivar lo necesario para alimentar a los animales. Esta destrucción está teniendo un impacto enorme y devastador en la vida silvestre. La humanidad ha eliminado al 60 por ciento de todas las poblaciones de animales desde 1970, y los principales culpables son la agricultura, matando animales salvajes para la carne y la pesca. Si dejáramos de comer todos los productos animales, también podríamos vivir y dejar que los animales salvajes vivan.

¿Y qué hay de esos animales atrapados dentro de jaulas en granjas industriales sucias o corrales de engorde en donde no hay nada que los seres sintientes puedan hacer sino permanecer allí todo el día? ¿Qué pasa con los animales que son transportados en camiones durante días, a menudo sin comida ni descanso, solo para que les corten la garganta cuando llegan a su destino? Estos animales no merecen tal trato. Ellos quieren vivir.

Ser vegano es una opción que también ayuda a otros a prosperar. Nuestros valores tienen que ver mucho con vivir y dejar vivir.

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