Las gallinas pondrían huevos de todos modos, así que está bien comerlos

Las gallinas han sido criadas selectivamente para poner muchos más huevos de lo que es natural, y esto tiene un costo significativo para su salud. Sus primos salvajes, llamados Gallus Gallus, ponen de 10 a 15 huevos al año, principalmente en primavera.1 En la actualidad criamos a las gallinas para que pongan huevos durante todo el año.

Cada cáscara de huevo contiene de un 90-95 por ciento de carbonato de calcio,2 lo que significa que se necesita mucho más calcio del que sería natural, y lo extra se usa directamente de los huesos de las aves. Esto, junto con la falta de oportunidades para poder moverse libremente, conduce a huesos frágiles u osteoporosis,3 lo que puede significar fracturas espontáneas de los huesos.4 Imagínate la agonía de pararte con las piernas rotas o estar confinado en un espacio diminuto con muchas otras mientras tratas de proteger tu brazo roto. Las gallinas en las granjas comerciales no reciben analgésicos, ya que su costo supera las ganancias. Por lo tanto se les deja sufrir o se les mata.

La mayoría de las gallinas ponedoras de huevos viven vidas miserables dentro de las jaulas. En esos lugares, no tienen nada que hacer más que pararse sobre una malla de alambre y ver cómo se alejan sus huevos. En la naturaleza, rascan, pasean, descansan, aletean y se bañan en la tierra. Construirían nidos y cuidarían a sus crías con cariño, incluso comunicándose con su bebé dentro del huevo.

En las granjas, no pueden hacer nada de esto, y no hay una jubilación feliz para la gallina que puso el huevo. Cuando su productividad disminuye, son enviadas al matadero y nuevas aves ocupan su lugar.

Este sufrimiento continúa solamente porque la gente compra los huevos.

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