¿Qué son los derechos de los animales y por qué los animales deben tener derechos?

Goldfish in a bowl
Crédito: Ahmed Zayan / Unsplash

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La lucha por los derechos humanos continúa por todo el mundo; para la igualdad, la justicia y la libertad. Simultáneamente a este importante movimiento, gente compasiva está trabajando para asegurar que los animales no humanos no son dejados atrás. Durante siglos, los animales han sido explotados, abusados, deliberadamente heridos y asesinados porque han sido vistos como diferentes e inferiores. De este modo, mientras los derechos que los humanos necesitan y merecen son diferentes de aquellos que los animales necesitan y merecen, hay mucho en común entre los dos movimientos. Ambos buscan justicia y ecuanimidad para los seres que han sido tratados tradicionalmente, y todavía son tratados de forma espantosa.

¿Qué son los derechos de los animales?

Si los animales humanos tienen derechos, ¿por qué los animales no humanos no? Después de todo, todos somos criaturas viviendo en el mismo planeta y compartimos muchos rasgos biológicos, psicológicos y emocionales. No somos lo mismo que un perro o un pájaro, y ellos no son lo mismo entre ellos, pero si nosotros merecemos dignidad, autonomía y respeto, ¿qué razón hay para denegar lo mismo a los animales no humanos?

Alguna gente argumenta, desde una posición de ignorancia o, tal vez, malinterpretando deliberadamente, y dice «¡pero las vacas no necesitan votar!» como si esto fuera lo que se quiere decir cuando hablamos de derechos de los animales. Lo que estamos diciendo es que los animales merecen no solo un trato mejor, sino que se les de dignidad, que sus intereses sean reconocidos y respetados, y sobre todo, que no sean explotados para el beneficio humano.

¿Por qué los derechos de los animales son importantes?

Podemos también preguntar por qué los derechos humanos son importantes. Porque los animales son seres sintientes en este planeta, no para nosotros. Porque, ¿quiénes seríamos si abusáramos de los más débiles porque podemos, o trataramos a los otros con amabilidad solo si pensáramos de ellos que son atractivos o inteligentes?

Para los animales, tener derechos lo es todo. Con derechos, podrían no ser atrapados, golpeados, enjaulados, artificialmente inseminados, mutilados, drogados, comercializados, transportados, heridos y asesinados solo porque alguien puede sacar provecho de ello. Garantizando los derechos de los animales, la cantidad de sufrimiento en el mundo se reduciría drásticamente.

¿Cómo son violados los derechos de los animales?

De mil maneras. Cuando criamos animales para poder quitarles a sus bebés y comerlos: cuando los fecundamos deliberadamente para poder quitarles la leche de sus bebés; cuando los forzamos a entrar en la pista de un circo o en la jaula de un zoo; cuando los criamos y los vendemos como mascotas por dinero; cuando los forzamos a correr; cuando los golpeamos para que hagan lo que queremos; cuando les aplicamos químicos en los ojos en laboratorios; cuando les disparamos o los cazamos por diversión; cuando los atrapamos por su piel; cuando los desplumamos para rellenar edredones y chaquetas; cuando los ponemos en un acuario o una jaula en nuestros salones para poder mirarlos en lugar de la televisión por unos minutos.

Nuestra relación con los animales está basada por completo en su sumisión y nuestra dominación. Y esta relación desigual se enraiza en la ideología histórica de que el poder es la razón, que es aceptable para el fuerte intimidad y abusar del débil solo porque puede.

¿La diferencia entre bienestar animal y derechos de los animales?

Con frecuencia, la diferencia entre los dos han sido descritos como la diferencia entre dar a los animales jaulas más grandes y abolirlas del todo. El bienestar animal pide que podemos reducir el sufrimiento mientras seguimos explotando, hiriendo, gobernando cada aspecto de sus vidas, y finalmente, matándolos.

Si crees que no está bien que un ser explote y subyugue a otro, entonces crees en los derechos de los animales.

¿Los animales necesitan derechos?

Sí, tanto como los animales humanos. Sin derechos recogidos por la ley, no hay nada que pare que sean heridos o explotados.

Los animales pueden sufrir como nosotros, tienen personalidad y preferencias como nosotros, y no desean ser lastimados, como nosotros. Sus derechos no deberían estar basados en la percepción humana de su inteligencia y valía. Nuestros prejuicios no deberían importar cuando se trata de los derechos de los animales, igual que no deberían importar cuando se trata de asegurar que los derechos de las personas marginalizadas sean otorgados y ratificados.

Argumentos a favor de los derechos de los animales

Sencillamente, es lo correcto. Los animales no son nuestros para que los dañemos y abusemos de ellos solo porque podemos. No son nuestros juguetes, sino seres sintientes por derecho propio.

Pero hay un impacto más amplio confiriendo derechos a los animales, uno que beneficia a la gente también. Los derechos humanos serían enaltecidos porque las mismas fuerzas que ensalzan el racismo, el sexismo, y el odio (o los prejuicios) hacia grupos marginalizados también ensalzan la explotación sistemática de los animales. Esta visión sesgada del mundo proviene de la noción de una jerarquía biológica con los hombres europeos blancos y heterosexuales en lo alto, y tras ellos mujeres, personas de color, aquellos que pertenecen a la comunidad LGBTQ+, las personas con discapacidad y los animales. Conceder derechos a los animales tira abajo esta jerarquia, desmantela este viejo, destructivo modo de categorizar y clasificar a los individuos, y ayuda a conseguir justicia para todos.

Argumentos contra los derechos de los animales

Aquellos que se aprovechan de dañar o explotar animales son sorprendentemente los que más se resisten a cambiar el status quo. En lugar de ser honestos sobre sus intereses particulares ofrecen otros argumentos.

Algunos pueden decir: «Los animales no son inteligentes» que, por supuesto, no es cierto; pero incluso si concedemos derechos basándonos en la inteligencia, ¿aceptaríamos que los bebés no deberían tener derechos? Ellos pueden decir: «No puedes tener derechos sin responsabilidad». De nuevo, carece de sentido a menos que aceptemos que los niños y aquellos con serias discapacidades mentales no tienen derechos. Y, ¿qué hay de nuestra responsabilidad sobre otros seres sintientes? O pueden decir: «Dios puso a los animales aquí para nuestro uso. Esta creencia proviene de cierta lectura de la Biblia, una que muchos cristianos compasivos no soportan.

También hay gente que sostiene que dar derechos a los animales menguaría los derechos humanos y minaría nuestro papel esencial en el mundo. Nuestra visión es que, como dijimos antes, solo lo ensalzaría.

Las consecuencias de los derechos de los animales

Durante mucho tiempo, hemos tratado a los animales como propiedades, no como seres, y mucho de nuestro estilo de vida se ha basado en hacer con ellos lo que queramos. Mientras nos movemos cada vez más hacia unos pocos derechos para algunos animales, es maravilloso imaginar cómo sería el mundo si los animales tuvieran al alcance todos sus derechos legales.

Dado el caso, no podríamos comérnoslos, criarlos por la leche o confinarlos por los huevos. La industria ganadera desaparecería, los mataderos cerrarían y todos seríamos veganos. Sin el consumo de grasas y proteínas animales, algunos de nuestros mayores asesinos (las enfermedades cardiacas, la diabetes, la hipertensión) se reducirían drásticamente. Con la reducción de la enfermedad habría un impulso en la economía.

Porque no estaríamos gastando preciosos antibióticos intentando mantener vivos a animales enfermos dentro de granjas industriales, limitaríamos los peligros de la resistencia a los antibióticos. Y como tres cuartas partes de las enfermedades infecciosas emergentes provienen de los animales, reduciríamos drásticamente el riesgo de pandemias también.

Sin la ganadería industrial, nuestro impacto en la Tierra sería mucho más ligero. Reduciríamos la deforestación, la contaminación y el cambio climático. Con todo el mundo vegano, podríamos alimentar a mucha más gente utilizando menos tierra, lo que significa que las personas no morirían de hambre y la naturaleza también se beneficiaría. Con el 68 % de la población animal arrasada en los últimos 50 años, una reducción masiva de la tierra en uso repararía esta escandalosa devastación.

No debería sacarse ningún beneficio de las vidas y los cuerpos de los animales, luego no vestiríamos sus pieles o no mantendremos como mascotas. Esto no quiere decir que tengamos que tirar nuestra vieja chaqueta de cuero o echar a nuestros perros para que se busquen la vida ellos solos. Nada puede proteger a las vacas cuya piel fue una vez ese abrigo y tenemos el deber de cuidar de los animales que todavía siguen aquí, pero no despellejaremos más vacas ni criaremos más perros.

Los circos exhibirían el mejor de los talentos humanos, como muchos ya hacen, pero no habría tigres forzados a pasar por anillas u otros animales a bailar. Los zoos serían inicialmente cerrados al público porque los animales no están aquí para entretenernos. Esa industria no volverá a criar, vender y matar animales a conveniencia, y cerrarían del todo. Cualquier petición que puedan hacer como centros de conservación se considerarían obsoletos porque habría mucha más tierra disponible para la vida salvaje, y las poblaciones salvajes florecerían de nuevo.

No pasaríamos nuestro tiempo en carreras de caballos o perros. No asistiremos a rodeos o corridas de toros. No veremos animales en películas o anuncios, disfrazados y explotados, ni siendo su preciosura o fuerza usada para vender productos y hacer a los ricos más ricos.

Y en lugar de causar un horrible sufrimiento a los animales en laboratorios (testando químicos, cosméticos y drogas en ellos, así como infectandolos con enfermedades humanas) podemos usar innovadoras, modernas y cientificamente excelentes técnicas que son más rápidas, más eficientes y más efectivas.

Toda nuestra actitud y modo de vida cambiaría y nos beneficiaría de muchas maneras. La naturaleza properaría. Las personas properarían. El mundo sería más amable, más compasivo y más seguro.

¿Tienen los animales derechos legales?

Hay leyes de bienestar que protegen a algunos animales en algunas circunstancias contra cierto tratamiento pero no son universales, y con frecuencia, no se hacen cumplir. ¿Pero los animales tienen derechos legales significativos? Todavía no, pero gracias a grupos como The NonHuman Rights Project, eso está cambiando. Están consiguiendo comparecencias en los tribunales en apoyo de la condición de persona legal y los derecho de la libertad corporal de chimpancés y elefantes, primeros clientes de la organización.

En 2020, la jueza de la Corte Suprema del Bronx Alison Y. Tuitt emitió su decisión en el caso de Happy, un elefante mantenido en aislamiento en una zona de exhibición de un acre en el Zoo del Bronx. Escribió que «la Corte está de acuerdo con The NonHuman Rights Project en que Happy es más que una cosa o propiedad legal. Es un ser inteligente y autónomo que debería ser tratado con respeto y dignidad, y con derecho a la libertad. […] los argumentos de The NonHuman Rights Project son extremadamente convincentes para el traslado de Happy de su solitario y aislado recinto de un acre del Zoo del Bronx a un santuario de elefantes».

Hay mucho trabajo que hacer, pero es una lucha que, cuando se gane, nos liberará a todos.

Conclusión

La mayoría de la gente entiende que nuestras vidas son tan importantes para nosotros como para los animales las suyas. Y todavía vivimos en una sociedad que los trata como cosas, no seres; como algo y no como alguien. Para conseguir justicia para todos, debemos desmontar la jerarquía que mantiene los diferentes grupos de personas y animales «en su sitio». Conceder derechos a los animales es algo vital para ellos y largamente atrasado, pero los beneficios para las personas podrían ser cruciales también.


Para aquellos que deseen conocer más acerca de la historia de los derechos de los animales y las campañas para otorgar derechos significativos a los animales, recomendamos leer:

  • Animal Liberation, Peter Singer
  • The Case for Animal Rights, Tom Regan
  • The Sexual Politics of Meat, Carol J Adams
  • Animals Matter, Marc Bekoff
  • Animals as Persons, Gary L Francione
  • Aphro-ism: Essays on Pop Culture, Feminism, and Black Veganism from Two Sisters, Aph Ko and Syl Ko

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