Cynthia Schuck: «Las especies como pollos, vacas o cerdos sirven como intermediarios o huéspedes donde los patógenos pueden evolucionar y contagiar a los humanos».

Cynthia Schuck, autora del libro «Pandemias»

Cynthia, autora del libro «Pandemias», obtuvo su doctorado en zoología sobre biología evolutiva y cognición animal en la Universidad de Oxford. Tras su doctorado le otorgaron dos becas de investigación en Oxford y en Brasil; además de haber hecho varios proyectos de investigación para varias instituciones en Reino Unido, Estados Unidos y Brasil. Como científica, Cynthia ha publicado numerosos artículos de distintas temáticas: desde la evolución en cognición avanzada y epidemiología al modelo matemático de distribución animal basado en el clima. Hoy en día investiga la salud de los animales en las granjas.

¿Podría la prohibición de la producción, transporte y venta de los animales salvajes para consumo protegernos de futuras pandemias?

La producción (o caza) y venta de animales salvajes para consumo, especialmente en condiciones dramáticas de bienestar, salud e higiene, amplifica mucho el riesgo de que cepas virales que se encuentran en los animales salvajes se transmitan a la población humana. Este fue el caso, por ejemplo, de la epidemia del SARS y la pandemia de la Covid-19. Sin embargo, el riesgo de brotes de enfermedades no solo se limita al consumo de animales salvajes. Los sistemas intensivos de la ganadería, donde la mayoría de la carne del mundo se produce hoy en día, también crea las condiciones ideales para que emerjan cepas virales de patógenos, que son también el vehículo perfecto para que los seres humanos se contagien.

Este fue el caso, por ejemplo, de la pandemia de fiebre porcina de 2009, además de las múltiples fuentes de gripe aviar, que hoy sigue siendo una amenaza mundial. En estos dos casos, los pollos y los cerdos sirvieron de puente genético entre el virus salvaje y el virus que finalmente se extendió a la población humana.

¿Por qué la forma en la que tratamos a los animales, como los pollos o cerdos, importa cuando hablamos de pandemias?

Porque especies como pollos, cerdos o vacas actúan como intermediarios o huéspedes donde los patógenos pueden evolucionar e infectar a los seres humanos. Todo lo que hemos aprendido en la crisis de la Covid-19 es que una buena salud, un sistema inmunitario fuerte, el distanciamiento social, pasar tiempo tomando el sol y condiciones sanitarias dignas son importantes para prevenir y tratar infecciones. n la gran mayoría de granjas industriales se da lo contrario. En estos sitios, un gran número de animales es hacinado en sitios áridos y cerrados. Además, los niveles de contaminantes en el aire como el amoniaco y el polvo de las heces, típicos en sitios donde hay muchos animales confinados, agravan la situación. No es sorprendente que la función respiratoria de los animales y sus defensas contra estas infecciones se vean afectadas. En las granjas de cerdos, por ejemplo, las enfermedades respiratorias son habituales, ya que la mayoría de cerdos sufre de alguna patología en los pulmones, incluida la neumonía, durante su vida. El estrés crónico provoca la inmunodepresión que debido al hacinamiento, agresiones, falta de higiene y deprivación de sus comportamientos naturales, es habitual en las granjas industriales. Estas condiciones no solo permiten la rápida transmisión de enfermedades, además, permiten que las distintas cepas de virus se combinen en los huéspedes y se mezclen con su material genético, lo que una y otra vez nos ha llevado a la aparición de virus que pueden afectar seres humanos.

¿Cuáles son los orígenes de los brotes de enfermedades infecciosas con potencial de pandemia que hemos tenido en el último siglo?

La siguiente lista describe el posible origen de las epidemias y pandemias que han surgido en el último siglo, todas ellas asociadas con la caza, producción o comercio y venta de animales para consumo humano. Ébola: murciélagos. HIV: primates. SARS: civetas. SARS-COV-2 (Covid-19): pangolines. H1N1 pdm virus de la gripe española: cerdos. Todos los brotes de gripe aviar: pollos.

¿Qué es la resistencia antibiótica?

Los antibióticos funcionan matando las bacterias directamente o reduciendo su habilidad para reproducirse y multiplicarse. Sin embargo, pueden dejar de funcionar si las bacterias encuentran formas de combatir sus acciones; por ejemplo, cambiando su estructura por lo que el antibiótico ya no lo reconoce, o directamente neutralizando (por ejemplo, digiriendo) el antibiótico. Estas habilidades son adquiridas de forma fortuita por la mutación o por la incorporación de genes desde otras bacterias que poseen estas habilidades. Cuanta más exposición a los antibióticos, más oportunidad de que las habilidades de resistencia a los antibióticos se propaguen.

¿Qué tienen que ver los animales de granja con la resistencia a los antibióticos?

Aunque parte del problema es el abuso de los antibióticos por parte de la población, la mayoría de los antibióticos (un 70% en el mundo) no se usan en humanos, sino en animales criados en sistemas de granjas industriales. En estos sistemas, los antimicrobianos son utilizados no para tratar animales enfermos (que podría llegar a ser justificable), sino para asegurar la supervivencia de los animales más débiles y expuestos a las condiciones extenuantes de las granjas industriales. No es sorprendente que la resistencia bacteriana a los microbios se haya encontrado y aislado en distintos productos de origen animal.

¿Cómo se propaga la resistencia antibiótica de los animales criados para consumo a los humanos?

Una de las formas en las que la resistencia antibiótica a las bacterias se pasa de los animales a los humanos es a través de los productos de origen animal. Por ejemplo, las mismas cepas de la Escherichia coli ST131, que es responsable de millones de infecciones cada año y se ha hecho resistente a múltiples medicamentos, se ha encontrado en muestras de pollo y carne de cerdo de la que se vende en supermercados y en las muestras de sangre y orina de los pacientes diagnosticados con enfermedades intestinales. En Hyderabad, India, muestras de carne de pollo de venta en tiendas estaban contaminadas con una superbacteria similar. En Brasil, el Staphylococcus aureus (MRSA) (resistente a la meticilina) se ha encontrado en muestras de leche. En este país, las cepas de bacterias resistentes a múltiples fármacos se han encontrado en carne de pollo y cerdo. En China, genes idénticos que le dan al E.Coli resistencia a los antibióticos fueron detectados en muestras de carne de animales y en pacientes humanos. En los Estados Unidos, el 75% de las bacterias que la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos) encontró en las carnicerías es resistente a los antibióticos. La contaminación medioambiental es otra ruta para la transmisión y contagio. Las bacterias pueden llegar a contaminar las aguas y el suelo de otros productos agrícolas que utilizan las heces de los animales como abono.

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