Confinamiento de animales de granja: impacto medioambiental y legislación

Confinar animales tiene un gran impacto, no sólo en los animales mismos sino en nuestra propia salud y en la de nuestro planeta. Entonces, ¿por qué confinamos a los animales? ¿Cómo fue que las cosas se volvieron tan terribles que nuestro propio futuro está en riesgo?

¿QUÉ ES EL CONFINAMIENTO ANIMAL?

En granjas de todo el mundo, miles de millones de animales se encuentran en jaulas tan pequeñas que apenas pueden moverse. Cerdos, pollos y terneros son amontonados de esta manera a pesar de ser seres sintientes que sufren. Para estos animales, la liberación de este confinamiento debilitante sucede solamente el día en que son enviados al matadero.

El encierro y la privación son los sellos distintivos de la «agricultura industrial»: los amontonamos y los vendemos a bajo precio. Es algo que nuestros nietos no podrán creer que alguna vez hayamos hecho.

The Rise Of Concentrated Animal Feeding Operations (CAFOs)

Atrás quedaron los días en que se mantenía a los animales en una pequeña granja familiar. Hoy, la producción ha aumentado. La mayoría de la carne, los huevos y los productos lácteos provienen de animales criados en granjas industriales y de alta densidad, a menudo con contratos corporativos.

Hay alrededor de 20.000 granjas de tamaño industrial en los Estados Unidos en las que los animales se mantienen en confinamiento durante al menos 45 días sin acceso a la vegetación. Estas comenzaron con el advenimiento de la cría intensiva de las aves de corral en la década de 1950. Para la década de 1980, las vacas y los cerdos también estaban cada vez más confinados en estos centros.

A pesar de los enormes y negativos impactos de este tipo de agricultura intensiva en el medio ambiente, las personas y los animales, el número de centros industriales en los Estados Unidos continúa aumentando.

CERDOS Y JAULAS DE GESTACIÓN

Las jaulas de gestación son jaulas de metal con pisos de listones tan pequeñas que una cerda solo puede pararse o acostarse, pero no puede darse la vuelta ni dar un paso hacia adelante o hacia atrás. Una vez inseminadas, las cerdas quedan confinadas durante todo el embarazo de 16 semanas. Este es un momento en que naturalmente caminarían kilómetros para encontrar un espacio seguro en el que crear su nido. En las jaulas se puede ver a las cerdas intentando desesperadamente hacer un nido, aunque no se les proporciona ningún material.

Los estudios científicos muestran que los cerdos son tan inteligentes como los chimpancés. Pueden jugar videojuegos, resolver laberintos, comprender el lenguaje simbólico y aprender combinaciones complejas de símbolos para las acciones y los objetos. Tienen buena memoria a largo plazo, lo que significa que es poco probable que se olviden de las jaulas, incluso cuando se liberan de ellas.

Según el neurocientífico Lori Marino de la Universidad de Emory, “los cerdos comparten una serie de capacidades cognitivas con otras especies altamente inteligentes como perros, chimpancés, elefantes, delfines e incluso humanos”. Deberíamos preguntarnos: ¿trataríamos a cualquiera de esas otras especies de esta manera?

POLLOS Y JAULAS DE BATERÍA

Hay dos razas distintas de pollos que han sido criadas específicamente por la industria agrícola: las que engordan rápidamente y, por lo tanto, pueden ser explotadas y asesinadas por su carne, y las que pueden producir una gran cantidad de huevos a pesar de ser alimentadas en menor cantidad. La mayoría de las gallinas utilizadas para obtener sus huevos están enjauladas.

Dentro de las jaulas, cada gallina tiene el espacio equivalente a una hoja de papel tamaño carta. No pueden extender sus alas, ni sacudirse el polvo, anidar, forrajear o rascarse en la tierra, actos que constituyen el comportamiento natural de estas aves. Ni siquiera pueden sentarse sobre una nidada de huevos, y solo pueden ver cómo estos se les escapan. Las gallinas son excelentes madres y no poder cuidar de sus crías es una grave privación.

En esas jaulas, que dañan sus patas y en las que viven toda su vida, a las aves se les niega todo lo que hace que la vida valga la pena.

TERNEROS

Incluso hoy en día, hay muchas personas que no saben que las vacas, como todos los mamíferos, deben ser inseminadas para producir leche, y que su leche no está destinada a nuestros cafés sino a alimentar a su ternero en crecimiento. Desde la perspectiva humana, este ternero no es más que un subproducto no deseado. Después de todo, solo queremos la leche. Pero, desde la perspectiva de la madre, la cría es su hijo y tanto la madre como la cría lloran cuando se separan, como suele ocurrir inmediatamente después del nacimiento.

 

Debido a que los terneros macho no pueden producir leche y no se consideran aptos para ser criados para carne de res, son arrebatados de sus madres para que no beban su leche. Están confinados y encadenados dentro de jaulas tan pequeñas que no pueden darse la vuelta.

En lugar de tomar la leche de su madre, se les da una fórmula que los mantiene vivos pero carece deliberadamente de hierro con el objetivo de que su carne permanezca pálida y “al borde de la anemia”, un requisito de los consumidores. Esto viene con un costo. Los animales jóvenes son propensos a sufrir enteritis y diarrea, infecciones digestivas y úlceras. Lo que se considera un manjar culinario es en realidad una enfermedad.

IMPACTOS AMBIENTALES DEL CONFINAMIENTO EXTREMO DE ANIMALES

De todos los mamíferos en la Tierra, el 60% son animales de granja que han sido criados a propósito y mantenidos en condiciones artificiales. Cuando confinamos un número anormalmente grande de animales de esta manera, es inevitable que haya un impacto ambiental. De hecho, lo hay. Y es enorme.

Primero, la cría y el sacrificio de miles de millones de animales son algunos de los principales impulsores de la degradación climática. La industria ganadera produce emisiones más perjudiciales que el combustible utilizado en todos los automóviles, barcos, camiones, trenes y aviones del planeta combinados. El cambio climático afecta a toda la vida en la Tierra, lo que hace que la industria ganadera sea una amenaza global.

Además, con tantos animales en un solo lugar, se necesitan grandes cantidades de alimentos para mantenerlos vivos. Como a los animales no se les permite pastar, sus alimentos se cultivan en otros lugares, con frecuencia en tierras deforestadas, y se transportan en camiones o en avión hacia ellos, lo que exacerba el cambio climático e impulsa la pérdida de hábitats y la destrucción de las especies silvestres.

Estos centros industriales también tienen un impacto perjudicial a nivel local, particularmente a través de la producción de desechos. Algunas granjas grandes pueden producir más desechos por año que algunas ciudades de los Estados Unidos. La tierra tiene tanto para absorber, que muchos desechos se filtran de las instalaciones de almacenamiento y contaminan el suelo, las vías fluviales y el aire.

Estos desechos animales también contienen una variedad de contaminantes potenciales, incluidos nitrógeno y fósforo, patógenos como E. coli, hormonas de crecimiento, antibióticos, productos químicos y sangre.

Dichos contaminantes son responsables de la aparición y el crecimiento de floraciones de algas y zonas muertas oceánicas; áreas tan privadas de oxígeno que las especies acuáticas silvestres solo pueden huir o morir.

IMPACTOS DEL CONFINAMIENTO EXTREMO DE ANIMALES EN HUMANOS

Con la contaminación del aire, el agua y el suelo, es inevitable que las personas que trabajan o viven cerca de estas granjas también se vean afectadas. Los trabajadores agrícolas no solo corren el riesgo de morir por la inhalación de metano de los desechos (incluso al aire libre) sino que los mismos centros industriales también les causan enfermedades respiratorias y reacciones alérgicas.

 

Los problemas de salud no se limitan a los trabajadores sino que además afectan a los residentes locales. Una investigación muestra que vivir a dos kilómetros y medio de un centro industrial de estas características se asocia con una mayor probabilidad de sufrir alergias nasales, alergias pulmonares y asma en comparación con vivir a ocho kilómetros de distancia.

Para los residentes locales, la calidad de vida puede disminuir gravemente. Las moscas y los mosquitos pueden hacer que pasar tiempo al aire libre sea insoportable, mientras que el hedor y la calidad del aire pueden causar ardor en los ojos. Un estudio afirma: “Los contaminantes del aire de las operaciones de rutina de estos centros, las cloacas y los rociadores de desechos afectan a los vecindarios cercanos ya que causan la interrupción de las actividades de la vida diaria, estrés, ansiedad, irritación de las membranas mucosas, afecciones respiratorias, función pulmonar reducida y una aguda elevación de la presión arterial”.

CONFINAMIENTO DE ANIMALES EN ZOOLÓGICOS, CIRCOS Y ACUARIOS

Los animales de granja son confinados comúnmente de manera cruel, pero no son las únicas especies que sufren de esta forma. Los animales cautivos para entretenimiento en zoológicos, circos y acuarios sufren un trato similar, y sus comportamientos naturales les son negados. Se mantienen en espacios pequeños con poco en qué ocupar sus mentes. Les quitan a sus crías y las venden. En los zoológicos, muchos animales viven una vida miserable: solo respiran, comen y aguantan.

Entre los más afectados se encuentran los elefantes, ya que pueden verse obligados a vivir solos durante décadas a pesar de ser animales sociales que viven en manadas matriarcales. Un estudio encontró que de los 390 elefantes que habían muerto en los zoológicos de los Estados Unidos en los últimos 50 años, la mayoría lo hizo por lesiones o enfermedades directamente relacionadas con las condiciones de su confinamiento.

 

Para los animales exhibidos en los circos, la vida en la carretera tiene un alto costo. “No es un factor único”, dice Stephen Harris, de la Universidad de Bristol, Reino Unido, e investigador del bienestar de los animales en los circos. “Ya sea por falta de espacio y ejercicio, la falta de contacto social o todos los factores combinados, supone una mala calidad de vida en comparación con la vida en la naturaleza”.

Los elefantes pueden estar encadenados entre 12 y 23 horas por día cuando no están actuando en el circo en áreas de no más de 12 metros cuadrados. A menudo, solo pueden moverse hasta donde la cadena alrededor de su pierna les permita, solo 1 o 2 metros. En la naturaleza, los elefantes pasan hasta el 75 por ciento de su tiempo alimentándose y cubren hasta 50 kilómetros en un día.

No solo los elefantes sufren, por supuesto. Los leones, tigres, osos, loros y muchas otras especies adoptan movimientos y ritmos repetitivos anormales llamados “estereotipias”. Estas son señales de que los animales están muy angustiados, y también se pueden ver en los animales de granja. Las cerdas en jaulas que construyen nidos imaginarios son un ejemplo, pero hay otras, como morder o lamer repetidamente las barras que las sostienen o “masticar al vacío”, donde no mastican nada, ya que no hay nada que masticar.

CONCLUSIÓN

El confinamiento de animales en las granjas es una hecho terrible de la sociedad moderna y, sin embargo, no es un tema abstracto sobre el cual no tenemos control. Como consumidores y ciudadanos, está dentro de nuestro poder poner fin a este trato cruel hacia nuestros compañeros animales.

Primero, podemos apoyar a grupos como el Animal Legal Defense Fund y HSUS, que presionan para promulgar leyes que protegen a los animales del peor encierro.

En Europa, existe la Fundación Franz Weber, la cual trabaja en campañas para proteger a los animales de estas condiciones.

En Argentina, puedes apoyar a organizaciones como Libera!, Santuario Equidad y Proyecto Ele. En España, encontrarás la organización FAADA.

Podemos hacer más. Cada uno de nosotros puede hacer un cambio poderoso en nuestras vidas para poner fin a esta crueldad para siempre. Podemos unirnos a los millones de personas en todo el mundo que han tomado la decisión de dejar de comer animales, y podemos comenzar de inmediato.


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