Carne y cambio climático

Cuando pensamos en el cambio climático y en los causantes del calentamiento global, pensamos habitualmente en grandes camiones soltando nubes de humo negro, o en fábricas expulsando espesas columnas de humo. Pero, ¿qué pensarías si te dijera que la industria de la carne y de la leche son uno de los factores que más contribuyen al cambio climático?

Aunque pueda parecer difícil de comprender, la ganadería emite más gases de efecto invernadero que todas las emisiones del sector de transporte entero combinadas. ¿Por qué está causando la ganadería tanto daño a nuestro planeta?

La carne con hamburguesas

Los animales, considerados ganado, criados para carne y leche, suman el 65% de las emisiones de la industria ganadera, sobre todo porque ese 44% de esas emisiones son de metano, un gas de efecto invernadero que las vacas expulsan cuando liberan gases.

Así que, si comes una hamburguesa de tamaño normal una o dos veces a la semana, a lo largo del año tu consumo de hamburguesas contribuye a 604kg de gases de efecto invernadero. Ese es el equivalente a conducir un coche de gasolina durante (2.482kms), calentar un hogar medio durante 95 días o un vuelo ida y vuelta de Londres a Málaga.

Pero no es solo la carne de ternera o vaca la que contribuye al cambio climático. La carne de las granjas de cerdos equivale a un 9% del total de las emisiones de la industria ganadera; mientras que la carne y leche de búfalas es el 8%, igual que los huevos y la carne de los pollos. Cuando los cerdos son criados para carne, el total de sus emisiones solo cuenta en su cadena de alimentación y el almacenamiento del estiércol. Cuando los pollos y las gallinas son criados para carne o huevos, la provisión de la comida es también responsable de una cantidad alarmante de emisiones, seguidas de la energía que se requiere para transportar y criar a estos animales.

Eso significa que incluso aunque dejáramos de consumir ternera, las emisiones de otros animales seguirían contribuyendo de forma alarmante al calentamiento global.

Arrasando las selvas y bosques tropicales

La ganadería es también la responsable directa de la pérdida de la selva. La industria utiliza el 83% de la tierra disponible para cultivos, pero solo provee un 18% de las calorías que consumimos. Necesitamos una cantidad de tierra importante para criar a los animales que puedan satisfacer la demanda que tenemos de carne, productos lácteos y huevos; lo que se traduce en que los bosques tropicales más antiguos están siendo arrasados para dejar sitio a la ganadería.

Además, los animales no solo pastan la tierra para poder alimentarse. Un tercio (33%) de las tierras de cultivo del mundo se utilizan para cultivar alimento para los animales, y cantidades inmensas de selvas han sido destruidas para cultivar soya para alimentar al ganado. Si utilizásemos el 40% de nuestras tierras para alimentar a los otros humanos, habría suficiente para alimentar a 9 mil millones de personas en 2050. Pero si la demanda global de la carne se incrementa, lo tendremos complicado para alimentar a una población en constante crecimiento.

Cuando las selvas tropicales son arrasadas, el suelo se vuelve frágil y se arrastra durante las lluvias, dejando los paisajes totalmente embarrados. Así que, destruyendo las selvas para hacer sitio a los animales y a los cultivos que los alimentan, no solo causamos más emisiones, sino que además, estamos destruyendo lo único que puede ayudar a minimizar los dañinos gases de efecto invernadero: los árboles son capaces de eliminar hasta el 25% del dióxido de carbono de la atmósfera.

¿Cómo puedo ayudar?

La evidencia sostiene la cruda realidad: la demanda de carne y otros productos de origen animal están destruyendo el planeta. De hecho, estudios recientes de la Universidad de Oxford declaran que que sin la producción de carne y leche podríamos reducir el uso del 75% de las tierras de cultivo y aún así alimentar a todo el mundo. El estudio fue tan increíble que uno de los científicos que lo llevaron a cabo, el Dr. Joseph Poore, dijo:

“Una dieta vegana es probablemente la manera más sencilla e importante de reducir nuestro impacto en el planeta Tierra, no solo las emisiones de gases de efecto invernadero, pero la acidificación global, la eutrofización, el uso del agua y de la tierra. Es muchísimo más grande su impacto que dejar de volar o comprar un coche eléctrico (que solo podrían reducir los gases de efecto invernadero)”.

El doctor Poore también aseguró a Million Dollar Vegan que cada persona que se haga vegana durante la Cuaresma podrá ahorrar emisiones equivalentes de un vuelo de Londres a Berlín; y si cada católico en el mundo lo hiciera, sería el equivalente al total del país de Filipinas no emitiendo CO2 durante un año.

Es más fácil que nunca intentar una dieta vegana en 2019. Casi cada país a lo largo de todo el planeta ofrece una variedad de platos que son “accidentalmente” veganos, mientras que los supermercados en el mundo occidental tienen ahora también muchos productos veganos: desde hamburguesas vegetales a helados veganos, e incluso huevos revueltos veganos.

La demanda creciente de los productos de origen vegetal también significa que la calidad ha incrementado en los últimos años. Adiós a las salchicas de origen vegetal que solían saber a cartón. Ahora las cadenas de comida vegana y sus tiendas están llenas de productos tan deliciosos y sabrosos que te costará creer que esas alternativas están hechas de plantas.

Para poder encontrar más productos veganos disponibles en tu país, por favor, descarga la Guía de Iniciación al Veganismo gratis. Prueba hacerte vegano durante la Cuaresma y ayúdanos a combatir el cambio climático con un cambio de alimentación.

 

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