Los doctores aseguran que es hora de hacerse vegano

“Por razones de compasión, salud o protección al planeta, sacar a los animales fuera de nuestro plato tiene más poder que cualquier otra acción”.

– Neal Barnard, MD.  Physicians Committee for Responsible Medicine

La mayoría de nosotros llevamos tiempo sabiendo que las frutas y verduras son buenas para nuestra salud, y los donuts y las hamburguesas con queso, no tanto. Lo que muchos de nosotros no sabemos es por qué hay alimentos que son perjudiciales para nosotros mientras que otros promueven la salud.

Cuando era pequeña, me enseñaron que los caramelos y la comida rápida eran malas para mí. ¿Por qué? Porque se me pudrirían los dientes y me harían ganar peso. Así que la salud se resumía en eso para mí y probablemente para muchas otras personas también. Era algo que podía intuir tan solo mirándome en el espejo y algo por lo que debía preocuparme cuando era algo complicado meterme en mis pantalones o subir un tramo de escaleras.

De niña, quitar la grasa del bacon o comerme una manzana con mi menú “Happy Meal” (Cajita Feliz en Argentina) quería decir que estaba comiendo de forma consciente. La carne, el queso y los huevos me daban proteína y calcio y todo eso era bueno -o eso creía-.

Las grasas saturadas invisibles, las grasas trans y altas cantidades de colesterol que contienen la carne, el queso y otros productos de origen animal eran completamente desconocidos para mí; así como el hecho que consumir estas comidas con frecuencia podía elevar el riesgo de tener enfermedades, desde tener placas de ateroesclerosis a enfermedades cardiovasculares, era algo que aún tendría que aprender. Cuando dejamos que se acumule el colesterol en sangre, causa placas que se forman alrededor de nuestras arterias y que limitan el bombeo de la sangre a nuestro corazón, incrementando el riesgo de sufrir un ataque al corazón, tener EAP (enfermedad arterial periférica) e infarto.  

Los doctores y los nutricionistas están comprobando los efectos negativos de tener muchas grasas saturadas y colesterol “malo” en sus pacientes cada vez con más frecuencia, porque el infarto es la causa principal de muerte en los Estados Unidos, y alrededor del mundo, llevándose 1 de cada 4 muertes en Norte América.

La buena noticia es que, gracias a décadas de investigación por cardiólogos como Dearn Ornish, MD (Preventative Medicine Research Institute) o Caldwell B. Esselstyn MD (Cleveland Clinic), tenemos ahora evidencia de peso para concluir que lo que comemos juega un papel importante en reducir las enfermedades del corazón. Como resultado de eso, los profesionales médicos saben que la pastilla más poderosa que pueden prescribir a sus pacientes no es una píldora real:

¡Son las plantas!

Investigadores de la Universidad de Medicina de Nueva York han recomendado las dietas veganas en contra de las dietas no veganas recomendadas por la Asociación Americana del Corazón, que permite cantidades limitadas de carnes, huevos y productos desnatados igual que cantidades abundantes de frutas y verduras. Las dietas veganas, por el contrario, excluyen todos los productos de origen animal incluyendo la carne, los huevos, los peces y los productos lácteos.

Durante el estudio, aquellos que llevaban una dieta vegana, tuvieron un 20% menos de concentraciones de la proteína C- reactiva hsCRP, un importante medidor de la inflamación crónica, en comparación con aquellos que seguían la dieta promovida por la Asociación Americana del Corazón; por lo que se demostraban los beneficios superiores que una dieta basada en plantas puede tener.

¡Y hay más!

Una dieta que excluye huevos, carne y productos lácteos y es rica en alimentos vegetales no solo puede reducir el riesgo de enfermedades terminales, sino que puede revertir también, o incluso eliminar, los síntomas de enfermedades crónicas.

“El programa del Dr. Dean Ornish para revertir las enfermedades del corazón” es tan solo un ejemplo de esto. Actualmente, 35 hospitales en todo Estados Unidos utilizan el programa Ornish -un plan dietético basado en una alimentación vegetal- para tratar a pacientes cuya vida corre peligro por las enfermedades del corazón que sufren; y debido al éxito que tiene el programa, el número de hospitales está creciendo.

Además, varias instituciones académicas de primer nivel, como el Instituto para la Investigación en Prevención Médica de la Universidad de California y el Centro de Estudios Nutricionales de la Universidad de Cornell, han llevado a cabo distintos estudios para mostrar cómo los cambios en la dieta y el estilo de vida no solo tratan y revierten los efectos de las enfermedades del corazón, sino también otras enfermedades crónicas.  

Sus estudios han demostrado que las dietas basadas en plantas, ricas en frutas, vegetales y granos integrales son protectoras contra algunos tipos de cáncer, la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Crohn, depresión, diabetes tipo 2, enfermedades del riñón, apnea del sueño e incluso alergias. Los doctores que tratan a los pacientes de diabetes tipo 1 también se han dado cuenta de que reduce la cantidad de medicinas que tienen que tomar.

Muchos de nosotros tenemos enfermedades familiares. Tendemos a pensar que si tenemos una predisposición hereditaria hacia una enfermedad significa que lo que comamos no marcará la diferencia. Pero podríamos estar equivocados.

Considerando uno de los estudios más extensos que se han hecho en salud y nutrición “El Estudio de China” -que es una culminación de una investigación médica entre la Universidad de Cornell, la Universidad de Oxford y la Academia China de Medicina Preventiva- demuestra que el alto valor biológico de las proteínas animales (lácteos, carne y huevos) produce un riesgo más elevado de tasas de cáncer; un crecimiento anormal de los factores y más cánceres de pecho. También presenta evidencias suficientes para argumentar que la caseína, una proteína que se encuentra solo en la leche de los mamíferos, es la fuente más importante de cancerígeno que consumimos.

Décadas de investigación por el doctor T. Colin Campbell, The Angiogenesis Foundation y el Instituto de Investigación de Medicina Preventiva también han descubierto que aunque la proteína animal estimula los genes que tienen carga cancerígena, una dieta vegana y basada en plantas puede cambiar la expresión del gen en 500 genes: “activa” los genes que protegen contra las enfermedades y “apaga” los genes que promueven el cáncer de pecho, de próstata, la inflamación y el estrés.

En resumen, podemos controlar la actividad de nuestros genes por los alimentos que consumimos.

A final del 2016 la Academia de Nutrición y Dietética de los Estados Unidos de América concluyó que:

“Las dietas vegetarianas apropiadamente planeadas, incluyendo las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden aportar beneficios para la salud en la prevención y el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planeadas son apropiadas durante todas las etapas del ciclo vital, incluyendo embarazo, lactancia, infancia, niñez y adolescencia, y para atletas.”

Es por esto que cada vez hay más doctores, nutricionistas y otros profesionales de la salud que promueven y prescriben dietas 100% vegetales a sus pacientes como una forma efectiva de prevenir, tratar y curar las enfermedades crónicas.

Hipócrates había dado con algo profundo cuando declaró: “Deja que la comida sea tu medicina y que la medicina sea el alimento”.

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