El reciclaje no nos va a sacar de este lío, pero podemos dejar de comer pescado.

Foto: Save Our Seas Ltd./ Tom Campbell/Marine Photobank

Ya sabemos que el plástico está convirtiendo el océano en un campo minado para los animales. Todas esas angustiantes imágenes de pájaros arrastrando bolsas, tortugas enredadas en redes, focas estranguladas con bridas y hambrientas ballenas con el estómago lleno de envoltorios de plástico nos hacen pensar dos veces qué vamos a hacer con esa inocente pajita de plástico que reposa en nuestro vaso.

Pero ¿realmente va a cambiar algo si eliminamos por completo las pajitas y otros plásticos desechables, o si nos aseguramos siempre de reciclar los plásticos en lugar de simplemente tirarlos a la basura?

Lamentablemente, la respuesta es no.

Los científicos han concluido que alrededor de 12 millones de toneladas métricas de plástico acaban en nuestros océanos cada año, lo que equivale a un camión de basura lleno cada minuto. Gracias a las grandes empresas, que continúan produciendo botellas, vasos y pajitas descartables en masa, el ciclo es implacable, y por mucho que nos esforcemos en desechar los plásticos, sea en el contenedor de reciclaje o no, no desaparecerán. De hecho, la mayoría de las veces acaban contaminando de alguna forma nuestras ciudades, mares u océanos.

La verdad es que reciclando no vamos a salir de esta, pero lo que sí podemos hacer es abogar por una nueva era en la que se dé prioridad a las personas, los animales y el planeta por encima de las ganancias y la conveniencia.

¿Son los plásticos desechables los únicos culpables?

Los plásticos de usar y tirar, como los envoltorios de las comidas preparadas y el papel film para envolver los alimentos, son una gran parte del problema, pero no son los únicos culpables.

Los plásticos oceánicos son un campo de investigación relativamente nuevo. De hecho, el primer recuento exhaustivo de plásticos oceánicos fue publicado en la revista Science hace apenas tres años. Hasta hace poco, la mayor parte de la investigación sobre las fuentes de plástico oceánico provenía de la limpieza de playas y, como resultado, los objetos que más se encontraban eran artículos que solemos utilizar cerca de las playas, como cigarrillos, pajitas y vasos. Pero el año pasado, después de calcular la cantidad de basura de la Gran Mancha de Basura del Pacífico (GPGP, por sus siglas en inglés), los investigadores publicaron un informe que revela que la mayor fuente de contaminación plástica en nuestros océanos es en realidad el material de pesca.

Más de tres cuartas partes de la GPGP corresponden a residuos de más de 5 cm, de los cuales al menos el 46 % son redes de pesca desechadas que se perdieron en el mar por accidente o fueron arrojadas ilegalmente. Sea como sea que hayan acabado allí, la devastación que la pesca causa a nuestros ecosistemas marinos es uno de los principales motivos por los que el hecho de preocuparnos por nuestros océanos, por las criaturas que los habitan y por las aves que los sobrevuelan, significa negarse a comprar o consumir pescado o marisco.

Redes Fantasma Asesinas

Más de 650.000 animales marinos, entre ellos delfines, ballenas, focas y tortugas, mueren o resultan heridos en las redes de pesca cada año.

En muchos casos, los animales son capturados y mueren en redes que son utilizadas activamente por los pescadores. Por ejemplo, miles de delfines son capturados accidentalmente como captura incidental en redes de arrastre frente a las costas de Francia cada año, y la mayoría, si no todos, mueren y los pescadores se limitan a tirar sus cuerpos por la borda.

Sin embargo, las redes de pesca perdidas, descartadas y abandonadas (las llamadas «redes fantasma») causan el mismo daño, matando a cientos de miles de animales marinos.

Aproximadamente 640.000 toneladas de artículos de pesca se desechan en nuestros océanos cada año. Esto se debe no solo a que los pescadores ilegales arrojan deliberadamente sus redes al océano para evitar ser capturados, sino también a que la mayoría de los buques pesqueros que operan legalmente pierden sus equipos de pesca debido al mal tiempo, o porque sus redes se enganchan en las rocas o se enredan en las hélices de los barcos.

Una vez que se pierden o se arrojan las redes, algunos trozos y otros materiales de pesca flotan a la deriva en el océano o se quedan atrapados en pecios, rocas y arrecifes, matando indiscriminadamente, durante décadas, a todo tipo de vida marina que se cruce.

Para entender la relevancia de este problema, basta que veamos solo un ejemplo: el de Reino Unido. Se estima que decenas de miles de trozos de redes de pesca flotan alrededor de las islas británicas, poniendo en grave peligro a la fauna costera.

A principios del año pasado, la organización dedicada a la conservación marina Sea Shepherd anunció su primera campaña para eliminar las redes fantasma y otros materiales de pesca de las zonas costeras, empezando por el Reino Unido.

Si no eres parte de la solución…

Necesitamos más proactividad por parte de organizaciones como Sea Shepherd, así como de personas como tú y yo. Necesitamos que las empresas dejen de fabricar bolsas, botellas, vasos, envases y utensilios de plástico, necesitamos dejar de usar microplásticos en procesos industriales y productos de consumo, necesitamos que cese la pesca industrial, y necesitamos dejar contribuir a esta crisis de contaminación plástica lo antes posible.

Como dijo el fundador de Sea Shepherd y colaborador de Million Dollar Vegan, el capitán Paul Watson:

«Un pez es mucho más valioso nadando en el mar y manteniendo la integridad de los ecosistemas marinos que en el plato de cualquiera».

Y tiene toda la razón.

Empieza a cuidar de nuestros mares y océanos dejando a los peces fuera de tus platos y descargándote nuestra Guía de Iniciación al Veganismo hoy mismo.

Traducción de Inglés realizada por Ibidem Group.

 

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