El mensaje del papa Francisco se alinea con el veganismo

En 2015, el papa Francisco escribió una encíclica en la que habló largo y tendido sobre la necesidad de proteger nuestro mundo y rechazar la irresponsable y tiránica dominación de los humanos sobre el resto de las criaturas.

Esta semana, en su mensaje de Cuaresma, ha vuelto a poner de manifiesto esa compasión, condenando nuestro comportamiento destructivo con nuestros vecinos y otras criaturas. Escribió:

“El pecado lleva al hombre a creerse el creador del mundo, a verse a sí mismo como el dueño y a utilizarlo, no para el propósito del Creador, sino para sus propios intereses en detrimento de otras criaturas”.

Nos anima a no perder esta oportunidad en Cuaresma para reflexionar sobre nuestras acciones y nuestra vida. Para poder hacer cambios de una vez por todas.

Desde que el papa Francisco fue elegido, su mensaje se ha mantenido consistente y parece que se está haciendo oír. Hace unas semanas, el periódico francés La Croix escribió que en los tres últimos períodos de Cuaresma se han intentado iniciativas para salvaguardar el medio ambiente en las diócesis en Francia.

En octubre, el Sínodo de Obispos por el Amazonas se reunirá con el papa en el Vaticano para discutir “nuevos caminos para la Iglesia y una ecología integradora”. Proteger el Amazonas se ha convertido en una prioridad para la Iglesia pero, ¿discutirán que lo que la está diezmando es la ganadería? Solo el tiempo dirá.

Es alentador, sin embargo, ver a la Iglesia Católica y al papa Francisco hablar sobre estos asuntos tan importantes. Su mensaje se repite: el hombre no es el centro de la Tierra, los humanos no ocupan el lugar de Dios y nuestra misión es la de cuidar, no la de dominar, abusar y explotar.

“Todo está conectado, los humanos no son el punto central de la Creación” dijo el Cardenal Peter Turkson, presidente del Concilio Pontificio por la Justicia y la Paz en la Ciudad del Vaticano.

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Es así. Nuestras acciones diarias tienen un profundo efecto en el mundo a nuestro alrededor. Si elegimos consumir productos animales, deberíamos saber que estamos causando sufrimiento a los animales considerados de granja y llevando a las otras especies a la extinción. Deberíamos saber que nuestras compras incrementan la probabilidad de contaminación y deforestación, y que la carne no es sostenible. No puede alimentar a una población en crecimiento. Es por esto que estamos llamando a todos los católicos del mundo a que reflexionen sobre estas cuestiones en Cuaresma y hagan cambios en sus propias vidas.

El papa Francisco está dando los mensajes correctamente, pero como nos pasa a muchos de nosotros, sus principios no están del todo alineados con sus acciones. No quiere que los animales sufran pero aún así son asesinados para su consumo. Quiere desesperadamente proteger el medio ambiente, pero sus hábitos alimenticios están provocando la deforestación, la pérdida de especies y el cambio climático.

No estamos señalando al papa Francisco, al contrario. Sabemos que se preocupa profundamente por estas cosas y sabemos que habla y alienta el comportamiento transformador.

Ahora, le estamos pidiendo que lidere al mundo y que demuestre cuán fácil y satisfactorio es alinear los principios con las acciones.

En sus propias palabras: “No dejemos que este período de gracia pase en vano”.

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